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Seguridad y Prevención
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Los riesgos y los beneficios de las vacunas

​Por Whitney Casares, MD, MPH, FAAP

La vacunación en la niñez ha sido una de las historias de éxito más grandes de la medicina moderna. De hecho, las vacunas para niños han sido tan exitosas que ya no se ven muchas de las enfermedades que solían causar enfermedades graves y discapacidades duraderas.

Gracias a las vacunas, la mayoría de los niños nunca tendrá tos convulsa, tétanos, polio o meningitis. Es por ello que rara vez vemos cuán graves pueden ser estas enfermedades. Como resultado, los padres pueden preguntarse si su hijo necesita recibir todas las vacunas recomendadas.

Tal vez se haya hecho esta pregunta y la haya buscado en Google. Actualmente, es fácil buscar en línea respuestas que respalden una creencia sobre los riesgos de las vacunas. Pero la mayor parte de estas afirmaciones no son precisas y no están comprobadas. Mucha de esta información no solo es alarmante, sino que hace que los padres cuestionen los datos concretos que escuchan de su pediatra y otras fuentes confiables. Asimismo, aleja a las personas de una vacuna que podría salvar la vida de su hijo.

Los doce desinformadores

Es sorprendente saber que el contenido "antivacuna" en las plataformas de redes sociales sobre los niños y las vacunas se origine a partir de un pequeño grupo de solo 12 personas. En un análisis de 2021, el Center for Countering Digital Hate (en inglés) descubrió que este pequeño grupo, apodado la "docena de la desinformación", era la fuente original de alrededor de dos tercios de las publicaciones y mensajes contra las vacunas. Estas 12 personas querían atraer más tráfico a sus propios sitios web.

Las publicaciones contra las vacunas no están verificadas

Como cualquier otro rumor que se hace viral en las plataformas de redes sociales, estas publicaciones contra las vacunas no se verifican para determinar su precisión. Es posible que no sea la mejor información ni la más precisa sobre las vacunas de su bebé. Aquí le presentamos otros puntos para recordar:

  • Los algoritmos de las redes sociales promueven publicaciones que probablemente atraigan a muchas personas, como aquellas que tienen más clics o seguidores o publicaciones de celebridades.

  • Cuando hace clic en o interactúa con una información falsa, inclusive, la plataforma le mostrará cada vez más tipos similares de contenido (en inglés). Esto puede conducirlo a una "madriguera de conejo" de desinformación sin que lo note.

  • Estas publicaciones parecen auténticas y convincentes. Es por ello que son muy eficaces para influenciar a los padres que están buscando respuestas a preguntas sobre la salud de su hijo. Estas publicaciones se difunden fácilmente y decenas de miles de personas que quizás no saben de dónde provino la publicación las comparten.

  • Cuando los expertos publican contenido preciso, a menudo se ven atacados por los antivacuna quienes quieren contrarrestar los datos concretos.

Efectos secundarios y mitos de las vacunas

Durante años, las personas han difundido rumores en línea mediante el uso de una variedad de ángulos, incluidos rumores sobre las vacunas y el trastorno del espectro autista (TEA), el síndrome de muerte súbita del lactante (SMSL) y retrasos del desarrollo. Estos son algunos ejemplos.

Las vacunas y el trastorno del espectro autista (TEA)

En la década de 1990, un médico publicó un artículo en el que observó a 12 niños y propuso que su autismo se debía a las vacunas. Específicamente, analizó a la vacuna contra el sarampión, las paperas y la rubéola (measles-mumps-rubella, MMR) y un posible vínculo con el autismo.

Dato concreto: El artículo resultó estar basado en la pseudociencia. Fue refutado, y la revista se retractó de haberlo publicado. Este único artículo causó entre los padres temor suficiente para que se llevaran a cabo otros estudios en muchos países, que incluyeron a miles de niños. No se descubrió ninguna asociación causal que los vinculara.

Los niños con TEA suelen ser diagnosticados entre los 18 y los 30 meses de edad, aproximadamente al mismo tiempo que reciben la vacuna MMR. Esto ha llevado a que algunas personas asuman que la vacuna es la causa. Cada vez más evidencia demuestra que si bien los síntomas de un TEA no se notan hasta el segundo año de vida o más adelante, el TEA comienza antes del nacimiento.

La amplia evidencia de la American Academy of Pediatrics (AAP), los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (Centers for Disease Control and Prevention), la National Academy of Medicine y los investigadores de todo el mundo también ha llegado a la conclusión de que no existe ninguna asociación causal entre la vacuna MMR y el autismo.

El temor de un posible vínculo entre la vacuna MMR y el autismo ha llevado a que se apliquen menos vacunas. El sarampión ha sido erradicado en nuestro país desde el año 2000, pero el virus aún se propaga, lo que produce brotes en los Estados Unidos y en todo el mundo.

Vacunas con timerosal o mercurio

Un conservante (timerosal) agregado a las vacunas en la década de 1930 contiene mercurio. Las personas temían que el mercurio fuese tóxico para los seres humanos. Algunas personas creían que podía causar problemas neurológicos (del sistema nervioso).

Dato concreto: el mercurio es un elemento presente naturalmente en la corteza terrestre, el aire, el suelo y el agua. Existen dos tipos de mercurio y son muy diferentes.

El timerosal contiene cantidades muy pequeñas de un tipo de mercurio que se agrega a algunas vacunas para evitar el crecimiento de gérmenes. Este tipo de mercurio no permanece en el cuerpo. Es diferente del otro tipo de mercurio que se encuentra en determinados tipos de pescado. Ese tipo de mercurio puede permanecer en el cuerpo humano y enfermar a las personas.

Incluso después de muchos estudios, nunca se ha demostrado que el timerosal causara problemas neurológicos. El timerosal no se ha utilizado en las vacunas para niños desde el año 2001. Solo algunas vacunas contra la gripe contienen timerosal. Si tiene alguna pregunta o preocupación, pregúntele a su pediatra.

Vacunas y SMSL

Los bebés reciben muchas de sus primeras vacunas entre los 2 y los 4 meses de edad. Esta también es la edad pico del síndrome de muerte súbita del lactante (SMSL). Debido a esta coincidencia, algunas personas creen que podrían estar relacionadas.

Dato concreto: Los estudios científicos han confirmado que las vacunas no causan SMSL. De hecho, las vacunas pueden ayudar a prevenir el SMSL. Y lo más importante para ayudar a prevenir el SMSL es la recomendación de la AAP sobre un entorno de sueño seguro para los bebés.

Recuerde

Cuando revise datos concretos sobre las vacunas para su hijo, asegúrese de verificar la fuente. Tenga un alto nivel de sospecha si no reconoce ni confía en la fuente original del contenido.

Y siempre puede verificar la información ingresando a fuentes confiables como HealthyChildren.org, AAP.org, el sitio web de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades y consultando con el pediatra de su hijo.

Más información

Acerca de la Dra. Casares

Whitney Casares, MD, MPH, FAAP, es miembro del Consejo de Comunicaciones y Medios de la AAP.

Última actualización
4/29/2022
Fuente
American Academy of Pediatrics (Copyright © 2022)
La información contenida en este sitio web no debe usarse como sustituto al consejo y cuidado médico de su pediatra. Puede haber muchas variaciones en el tratamiento que su pediatra podría recomendar basado en hechos y circunstancias individuales.
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