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Vida sana
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Elija el agua para una hidratación saludable

​​​​Por: Janine Rethy, MD, MPH, FAAP​

​Todos los seres vivos necesitan agua para sobrevivir. Junto con la leche, el agua corriente es la mejor opción de bebida para los niños. ¿Por qué? Es súper saludable, tiene cero calorías y no tiene azúcar agregada. Es buena para el cuerpo ya que mantiene las articulaciones, los huesos y los dientes sanos, ayuda a la circulación de la sangre y puede ayudar a los niños a mantener un peso saludable hasta la edad adulta. Estar bien hidratado mejora el estado de ánimo, la memoria y la atención en los niños. Y es económico. El agua del grifo es mucho más barata que las bebidas deportivas, los refrescos y los jugos.

Aquí tiene algunos consejos sobre cómo ayudar a su familia a elegir el agua.

¿Qué cantidad de agua necesitan los niños?

​Alrededor de los 6 meses, los bebés pueden comenzar a beber agua. Solo necesitan de 4 a 8 onzas por día hasta que cumplan un año, porque el resto de sus líquidos provienen de la leche materna o de la fórmula. ​

Para mantenerse bien hidratados, los niños de 1 a 3 años necesitan aproximadamente 4 vasos de bebidas al día, incluida el agua o la leche. Esto aumenta a alrededor de 5 vasos para los niños mayores de 4 a 8 años, y a 7 u 8 vasos para los niños aún más grandes.

Hay que tener en cuenta que estas cantidades varían según cada individuo, y que puede ser necesario ajustarlas en función de los niveles de actividad y las condiciones ambientales como el calor y la humedad.

Cómo ayudar a su familia a elegir agua​

¡Beber agua no tiene por qué ser aburrido! Hay muchas maneras de persuadir a todos los miembros de la familia a beber saludablemente y mantenerse hidratados durante el día. Ser un buen ejemplo a seguir es una gran manera de ayudar a que el agua forme parte de la rutina de sus hijos y de hacer que se acostumbren a beber agua antes de que tengan sed. A continuación encontrará algunas maneras de agregar un poco de diversión:

  • Deje reposar el agua con limón, bayas, pepino o menta para añadir aroma. Esta es una forma fácil de hacer que toda la familia quiera repetir.

  • Tenga a mano frutas y verduras con alto contenido de agua (y hay muchas). Algunas de las mejores verduras para elegir son el pepino, el calabacín, la lechuga iceberg, el apio y el tomate. Las frutas más importantes incluyen la sandía, el melón, las fresas, los arándanos y el pomelo (toronja).

  • Congele la fruta dentro de cubitos de hielo. Adorna las bebidas en cualquier mesa y los niños pequeños pueden ayudar a llenar las cubetas.

  • Deleite a los niños con botellas de agua o vasos especiales. Ya sea una botella deportiva personalizada o un vaso adornado con un paraguas o un sorbete en espiral, añadir un toque festivo puede tener éxito.

  • Haga sus propias paletas (helados) con puré de frutas para refrescarse por la tarde. Conviértalo en una actividad familiar divertida usando pequeños vasos de papel. Deje que sus hijos los decoren antes de llenarlos o que busquen moldes de paletas con formas y colores divertidos.

Bebidas que debe limitar

El agua y la leche son las únicas bebidas que los niños necesitan. Así que no crea en toda la publicidad que rodea a muchas de las otras bebidas que se comercializan para niños. Normalmente contienen mucha más azúcar de la que los niños necesitan en un día y pueden contribuir a problemas de salud.  Esto es lo que hay que evitar:

  • Bebidas azucaradas: Imponga una regla: nada de bebidas azucaradas para sus hijos menores de 2 años. Y trate de limitarlas para sus hijos mayores tanto como sea posible. Esto incluye bebidas deportivas, cócteles de jugo, refrescos, limonada y agua azucarada. Estas bebidas no ayudan a fomentar el hábito de beber agua corriente y pueden agregar "calorías vacías" adicionales a la dieta. También pueden hacer que sus hijos no sientan hambre de los alimentos nutritivos que realmente necesitan. Los azúcares agregados pueden llevar al aumento de peso excesivo, caries dentales, diabetes y mucho más.

  • Jugos: Incluso los jugos al 100 % deben ser estrictamente limitados. Aunque pueden contener algunas vitaminas, estas bebidas son altas en azúcar y calorías, y bajas en la fibra saludable que se encuentra en la fruta entera. Debido a su sabor dulce, una vez que se le ofrece jugo a los niños, puede ser difícil hacer que beban agua corriente. Tenga en cuenta estas cantidades:

    • Los niños menores de un año no deben beber ningún tipo de jugo.

    • Los niños de 1 a 3 años de edad no deben tomar más de 4 onzas por día.

    • ​Para los niños mayores, el jugo solo se recomienda si no hay frutas enteras disponibles. Los niños de 4 a 6 años de edad no deben tomar más de 4 a 6 onzas por día, y los niños de 7 a 18 años de edad, no más de 8 onzas por día.

  • Leche saborizada: Aunque se obtienen los beneficios del calcio y las vitaminas que se encuentran en la leche, la leche saborizada puede ser mucho más alta en azúcar. Estos azúcares agregados deben evitarse para que no adquieran preferencia por los sabores dulces, lo que puede dificultar el tener éxito al ofrecer la leche común.

  • Bebidas endulzadas artificialmente o con Stevia: Debido a que no se conocen bien los riesgos que representan la Stevia y los edulcorantes artificiales para la salud de los niños, es mejor evitar estas bebidas. En su lugar, hay que facilitar el acceso al agua para fomentar una hidratación saludable.

Señales de deshidratación​

Incluso con los mejores hábitos e intenciones, pueden surgir problemas. Es importante conocer los síntomas de la deshidratación para poder tratarlos rápidamente.

Los bebés de 0 a 6 meses solo deben beber leche materna o de fórmula. No se recomienda beber agua a esta edad. Alrededor de los 6 meses, se pueden añadir alimentos complementarios y pequeñas cantidades de agua. Si le preocupa que su bebé no bebe lo suficiente, llame a su pediatra inmediatamente. A esta edad, los síntomas más notorios de deshidratación son:

  • Menos pañales mojados; lo normal sería de 6 a 8 pañales

  • Somnolencia excesiva

  • Punto blando (fontanela) hundido en la cabeza del bebé

  • No hay lágrimas cuando llora

​A medida que los niños crecen, pueden decirle mejor cómo se sienten. Sin embargo, todavía es necesario vigilarlos, ya que a los niños que juegan les cuesta mucho detenerse. Los síntomas en los niños mayores son:​

  • Sequedad de labios o boca pegajosa

  • Menos micción u orina de color oscuro; recuerde que la orina debe ser de color amarillo muy claro, casi transparente

  • Somnolencia e irritabilidad

  • Piel enrojecida

En los a​dolescentes, la deshidratación es un gran riesgo, especialmente si hacen ejercicios de alta intensidad o prácticas de equipo arduas. Los signos más comunes para este grupo de edad son:​

  • Sequedad de labios y boca

  • Aturdimiento

  • Calambres

  • Sed

  • Menor cantidad de orina u orina oscura

  • Dolor de cabeza

  • Pulso acelerado

  • Piel enrojecida

  • Sentir mucho calor o mucho frío​

Mantenerse hidratado durante los deportes, el ejercicio o el calor

​​Permanecer activo​ es una importante elección de estilo de vida para cada miembro de la familia. Pero durante los deportes u otras actividades físicas, su hijo puede necesitar agua adicional para prevenir la deshidratación. Por ejemplo, al practicar deportes, asegúrese de que su hijo beba agua antes, durante y después de las prácticas o los juegos.​

Cuando hacen ejercicio enérgicamente o sudan, los niños de 9 a 12 años de edad generalmente necesitan beber de 3 a 8 onzas de agua cada 20 minutos para mantenerse hidratados. Los adolescentes necesitan beber alrededor de 34 a 50 onzas por hora. Es saludable mantenerse bien hidratado en los días y horas anteriores al comienzo de una actividad. Si bien jugar en el parque puede no tener el mismo nivel de intensidad, si su hijo está sudando, asegúrese de que está reemplazando adecuadamente los líquidos.

Si el ejercicio intenso se prolonga más de 1 hora al día o si su hijo suda mucho, puede ser necesario tomar bebidas con suplementos de electrolitos. ​

En​fermedades relacionadas con el calor

Si sus hijos se deshidratan o se agobian por el calor, corren el riesgo de sufrir un agotamiento por calor o un golpe de calor. Así es como puede notar la diferencia.

  • El agotamiento por calor ocurre por la sudoración excesiva, que causa deshidratación y que la temperatura corporal interna se eleve. Si esto ocurre, retire a su hijo de la luz solar y llévelo a un lugar fresco, rehidrátelo con agua fría, que se ponga ropa ligera y fresca, y utilice toallas o bolsas de hielo frías para bajar la temperatura corporal de su hijo. Para estar seguro, si los síntomas de su hijo son preocupantes o duran más de una hora, consulte a su pediatra.

  • Golpe de calor. A veces llamado insolación, es el más grave. Es cuando el cuerpo se sobrecalienta hasta un punto en el que comienza a perder energía. Si su hijo está confundido o no responde, tiene el pulso acelerado o una temperatura superior a 103 grados (39 Celsius), necesita tratamiento médico de inmediato.​

Cuándo buscar asistencia médica

​Si tiene alguna inquietud acerca de la deshidratación o una enfermedad relacionada con el calor, no dude en llamar a su pediatra. Si su hijo se torna extremadamente letárgico o no responde, vomita, deja de sudar o se queja de un fuerte dolor abdominal, diríjase a la sala de emergencias local o llame al 911. Aunque estos casos son menos comunes, obtener ayuda rápidamente puede marcar la diferencia.

​Recuerde

Estar adecuadamente hidratado mantiene el cuerpo y la mente funcionando eficientemente y sintiéndose fuerte. Sirva agua con las comidas y los refrigerios, y tómese esos minutos adicionales para empacar las botellas de agua antes de que su familia salga de la casa. Ayudar a sus hijos a que opten por tomar agua en primer lugar y dar el ejemplo usted mismo, creará hábitos saludables que darán sus frutos toda la vida.

Información adicional:

Sobre la Dra. Re​thy

Janine Rethy, MD, MPH, FAAP, es la presidenta de la División de Pediatría Comunitaria en el Hospital de la Universidad MedStar Georgetown y profesora auxiliar de Pediatría de la Facultad de Medicina de la Universidad Georgetown. Se desempeña como directora médica de la Clínica Ambulatoria de Niños y de programas de acondicionamiento físico, los cuales se ofrecen en función del cuidado primario y con mira a prestar servicios equitativos. La Dra. Rethy es miembro del Consejo de Pediatría Comunitaria de la AAP y de la Sección de Obesidad y Lactancia Materna. Se desempeña como asesora en el Consejo de Obesid​ad para Mantener la Salud (COACH, por sus siglas en inglés). Trabaja en la Sede de Washington como asesora y moderadora de CATCH y recientemente fue elegida en condición de miembro de la junta. ​​​

Última actualización
1/29/2021
Fuente
American Academy of Pediatrics (Copyright © 2020)
La información contenida en este sitio web no debe usarse como sustituto al consejo y cuidado médico de su pediatra. Puede haber muchas variaciones en el tratamiento que su pediatra podría recomendar basado en hechos y circunstancias individuales.
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