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Problemas de salud
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La diferencia entre un dolor de garganta, faringitis y amigdalitis

​Los términos dolor de garganta, faringitis y amigdalitis con frecuencia se usan indistintamente, pero no son la misma cosa.

  • Faringitis es una infección causada por un tipo específico de bacteria: el estreptococo. Cuando su hijo tiene faringitis, las amígdalas suelen inflamarse mucho y la inflamación puede afectar los alrededores de la garganta.

  • Amigdalitis​ se refiere a las amígdalas que están inflamadas. ​

  • Otras causas de dolor de garganta son los virus y estos solo pueden causar inflamación de la garganta alrededor de las amígdalas pero no de las amígdalas en sí.

Faringitis

La faringitis es es causada por una bacteria llamada Streptococcus pyogenes o Streptococcus del grupo A. La faringitis estreptocócica es más común entre los niños y adolescentes en edad escolar, con un pico a los 7 u 8 años de edad. Hasta cierto punto, los síntomas de la faringitis estreptocócica dependen de la edad del niño.

Los niños mayores de tres años con estreptococos pueden tener dolor de garganta extremo, fiebre de más de 102°F (39°C), glándulas inflamadas en el cuello y pus en las amígdalas.

La tos, la secreción nasal, la ronquera (cambios en la voz que hacen que suene áspera) y la conjuntivitis no son síntomas de faringitis estreptocócica. Si su hijo tiene estos síntomas, la causa de la enfermedad puede ser un virus. Es importante poder distinguir una faringitis estreptocócica de un dolor de garganta viral, porque las infecciones estreptocócicas se tratan con antibióticos.​

Otras infecciones que puede causar unolor de garganta

En bebés, niños pequeños y niños en edad preescolar, la causa más frecuente de dolor de garganta es una infección viral. No se necesita ninguna medicina específica cuando el responsable es un virus, y el niño debería mejorar en un período de siete a diez días. Con frecuencia los niños que tienen dolor de garganta causado por virus también tienen un resfriado. Es posible que también presenten fiebre leve, pero generalmente la enfermedad no es muy fuerte.

Un virus específico (llamado virus de Coxsackie), que se observa con más frecuencia en el verano y otoño, puede causar fiebre un poco más alta, más dificultar para tragar y más molestias en general. Si su hijo tiene una infección por el virus de Coxsackie, es posible que también tenga una o más ampollas en la garganta y en sus manos y pies (por lo que suele llamársele enfermedad de mano-pie-boca). 

La mononucleosis infecciosa puede producir dolor de garganta, frecuentemente con amigdalitis marcada; sin embargo, la mayoría de los niños que tiene una infección del virus de mononucleosis tienen pocos o ningún síntoma.

Diagnóstico y tratamiento del dolor de garganta

Si su hijo tiene dolor de garganta que no cede (no uno que desaparece después de beber algo en la mañana), ya sea que esté acompañado por fiebre, dolor de cabeza, dolor de estómago o cansancio extremo, debe llamar a su pediatra. Esa llamada debe hacerse con más urgencia si su hijo parece estar sumamente enfermo, o si tiene dificultad para respirar o mucha dificultad para tragar (lo que hace que babee).

Examen rápido de faringitis

La mayoría de los consultorios pediátricos realizan pruebas rápidas de estreptococo que brindan resultados en minutos. Si la prueba rápida de estreptococo es negativa, su médico puede confirmar el resultado con un cultivo de garganta (consulte a continuación). Una prueba negativa significa que se presume que la infección se debe a un virus. En ese caso, los antibióticos (que funcionan contra las bacterias, no contra los virus) no ayudarán y no es necesario recetarlos.

Cultivo de garganta

El médico realizará un cultivo de garganta para determinar la naturaleza de la infección. Esto implica tocar la parte posterior de la garganta y las amígdalas con un isopo con punta de algodón. Luego, la punta se envía a un laboratorio, donde se unta en un plato de cultivo especial que permite que crezcan las bacterias estreptocócicas si están presentes. La placa de cultivo generalmente se examina 24 horas más tarde para detectar la presencia de bacterias.

Antibióticos

Si la prueba muestra que su hijo sí tiene faringitis, el pediatra recetará un antibiótico oral o inyectado. 

Si el antibiótico es oral, es muy importante que tome la dosis completa, tal como se receta, incluso si los síntomas mejoran o desaparecen.

Si la faringitis de su hijo no se trata con antibióticos, o si no completa el tratamiento, la infección puede empeorar o extenderse a otras partes del cuerpo, dando origen a afecciones como abscesos de las amígdalas o problemas de los riñones. Las infecciones estreptocócicas que se dejan sin tratar pueden resultar en fiebre reumática, una enfermedad que afecta el corazón. Sin embargo, la fiebre reumática es rara en los Estados Unidos y en niños menores de cinco años.

¿Es la faringitis contagiosa?

Muchos tipos de infecciones de la garganta son contagiosos, transmitiéndose principalmente por el aire en pequeñas gotas de respiración o en las manos de los niños o adultos infectados. Por esa razón, tiene sentido mantener a su hijo alejado de las personas que tienen síntomas de esta afección. Sin embargo, la mayoría de personas son contagiosas antes de que los primeros síntomas aparezcan, así que realmente no existe una forma práctica de evitar que su hijo se contagie de la enfermedad.

¿Hay que operar a un niño que tiene faringitis recurrente?

En el pasado, cuando un niño tenía varias infecciones de garganta, era probable que se le sacaran las amígdalas en un intento por evitar más infecciones. Pero esta operación, llamada amigdalotomía, ahora solo se recomienda para los niños sumamente afectados. Incluso en los casos difíciles, donde hay infecciones repetidas, el tratamiento con antibiótico suele ser la mejor solución.

Información adicional:

Última actualización
11/11/2022
Fuente
Adapted from Caring for Your Baby and Young Child: Birth to Age 5 7th Edition (Copyright © 2019 American Academy of Pediatrics)
La información contenida en este sitio web no debe usarse como sustituto al consejo y cuidado médico de su pediatra. Puede haber muchas variaciones en el tratamiento que su pediatra podría recomendar basado en hechos y circunstancias individuales.
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