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Problemas de salud

La epilepsia en niños y adolescentes: diagnóstico y tratamiento

Epilepsy in Children: Diagnosis & Treatment Epilepsy in Children: Diagnosis & Treatment

Por Marissa Di Giovine, MD, FAAP y Eva Catenaccio, MD

La epilepsia, también llamada trastorno convulsivo, es el trastorno cerebral infantil más común en los Estados Unidos. Casi 3 millones de estadounidenses tienen epilepsia. Aproximadamente 450,000 de ellos tienen menos de 17 años.

La epilepsia puede causar convulsiones repetidas, que son sobrecargas repentinas de actividad eléctrica en el cerebro. Aproximadamente dos tercios de todos los niños con epilepsia superan sus convulsiones cuando llegan a la adolescencia. Sin embargo, para algunos, la epilepsia puede ser una afección de por vida. Es importante que los padres colaboren con los proveedores de atención médica de su hijo para que les ayuden a comprender la afección y el tratamiento de su hijo.

Comprender la epilepsia y las convulsiones

Hay muchos tipos diferentes de convulsiones (en inglés). Algunas son muy breves, duran solo unos segundos, mientras que otras pueden durar unos minutos. Algunas pueden provocar movimientos bruscos incontrolables, mientras que otras provocan confusión o una mirada perdida. El tipo de convulsión que tiene una persona depende de dónde se produce la convulsión en el cerebro y qué parte del cerebro está involucrada.

Las mejoras en el tratamiento de la epilepsia en los últimos años han hecho que la afección sea más manejable. Hay muchos medicamentos anticonvulsivos nuevos disponibles y se están probando otros. Además de los medicamentos más nuevos, también se encuentran disponibles tratamientos alternativos, tales como procedimientos quirúrgicos, dispositivos médicos y terapias alimentarias, para niños y adolescentes que continúan teniendo convulsiones mientras toman medicamentos.

¿Cómo se diagnostica la epilepsia?

La epilepsia se suele diagnosticar si un niño o adolescente:

  • ha tenido más de una convulsión no causada directamente por otra afección médica, como por ejemplo diabetes o una infección grave

  • tiene un alto riesgo de sufrir convulsiones adicionales, en base a sus antecedentes médicos o los resultados de pruebas médicas

Cualquier niño sin un diagnóstico conocido de epilepsia que experimente una convulsión por primera vez necesita atención médica de emergencia inmediata. Poco después, también debe tener una visita de seguimiento con su pediatra de atención primaria. Si las convulsiones vuelven a ocurrir, debe consultar a un neurólogo pediátrico, un especialista que se encarga de las convulsiones y la epilepsia.

 

Encontrar respuestas sobre la epilepsia

Por Dylan Di Girolamo

Me diagnosticaron oficialmente epilepsia en 2017, aunque mis convulsiones comenzaron años antes. Tenía esas extrañas sensaciones de náuseas y pensaba que estaba a punto de vomitar, pero nunca lo hacía. A medida que crecía, comenzaban las náuseas y luego olvidaba dónde estaba durante 2 o 3 minutos. Podía hablar durante estos episodios, pero lo que decía no tenía ningún sentido.

Cuando llegué a la escuela secundaria, me di cuenta de que algo no estaba bien. Mi médico me derivó a un neurólogo, que realizó pruebas pero no encontró nada malo. Considerando que estos extraños episodios podrían no ser neurológicos, sino psicológicos, me derivaron a un psicólogo.

Los episodios seguían empeorando y eran más frecuentes, y estaba empezando a asustarme mucho.

El psicólogo me pidió que mantuviera un registro de cuándo sucedían mis episodios y, si era posible, que los grabara en video. Mis amigos cercanos y familiares pudieron grabar un par de ellos.

Un día, cuando salía de su consultorio, tuve un incidente realmente aterrador. Caminaba hacia la parada del autobús, pero lo siguiente que recuerdo era que estaba en la parte trasera de un coche de policía. Al parecer, dejé mi mochila en la parada del autobús y fui a sentarme en medio de la calle. Los oficiales pensaron que intentaba hacerme daño.

Traté de explicarles que a veces tenía estos episodios cuando no estaba completamente consciente y que hacía cosas que parecían extrañas. Les di el número de mi psicólogo y él confirmó mi relato. La policía me dejó ir.

Mi psicólogo, convencido de que ocurría algo más que psicológico, habló con mi neurólogo. Después de unos meses y muchas más pruebas, me dieron oficialmente un diagnóstico: epilepsia y, más concretamente, convulsiones focales con alteración de la conciencia.

Lamentablemente, los medicamentos no parecen detener por completo mis convulsiones. Estoy trabajando con un equipo de médicos para explorar otros posibles tratamientos. También sigo reuniéndome con mi psicólogo para hablar sobre formas de manejar el estrés, ya que las semanas estresantes parecen actuar como un desencadenante para mí.

Durante esas semanas, hago todo lo posible para dormir lo suficiente y comer adecuadamente para que mi cuerpo no se estrese. También trato de encontrar tiempo para actividades relajantes como salir a comer con amigos, hacer ejercicio en el gimnasio y jugar al fútbol.

Al tener epilepsia, sé que debo tomar precauciones adicionales. Pero no me impedirá trabajar para lograr mis objetivos. Me gradué de la universidad y ahora enseño a estudiantes de primaria. Y seguiré buscando respuestas sobre la epilepsia.

Dylan Di Girolamo es miembro del Young Adult Council (Consejo de Adultos Jóvenes) del National Coordinating Center for Epilepsy (Centro de Coordinación Nacional para la Epilepsia) de la American Academy of Pediatrics.


Un diagnóstico de epilepsia varía para cada niño, pero los pasos principales del proceso suelen incluir los siguientes:

  • Antecedentes médicos detallados: estos pueden incluir preguntas sobre el embarazo y el parto de la madre, si hay algún familiar con epilepsia y si su hijo ha tenido antecedentes de lesiones graves en la cabeza, infecciones que afectan al cerebro o antecedentes de convulsiones con fiebre (convulsiones febriles).

  • Relatos detallados de la convulsión: la persona que haya estado con su hijo cuando tuvo una convulsión debe hablar con el médico. Los videos grabados de su hijo durante la convulsión también pueden ser útiles.

  • Examen físico: además de un examen físico habitual, el médico controlará la función mental y neurológica de su hijo. Esto incluirá evaluar la fuerza muscular y los reflejos, por ejemplo, así como también los sentidos y la memoria.

  • Análisis de sangre para ayudar a identificar otras enfermedades subyacentes que podrían estar causando convulsiones.

  • Tomografía axial computarizada (CAT, por sus siglas en inglés) o exploración mediante CT para ayudar a determinar si una convulsión fue causada por una lesión o enfermedad reciente que afecte al sistema nervioso.

  • Electroencefalograma (EEG) para ayudar a estimar la probabilidad de que vuelva a ocurrir una convulsión. Un EEG también puede ayudar a determinar el tipo de convulsión que afecta a su hijo y si puede ser parte de un determinado síndrome o patrón de epilepsia (en inglés).

  • Imagen por resonancia magnética (MRI, por sus siglas en inglés) para obtener una imagen del cerebro. Esto es especialmente importante si su hijo tiene nuevas convulsiones o convulsiones que pueden haber comenzado en una parte particular del cerebro.

  • Observación. Además del examen y de las pruebas, un período de observación puede ayudar a determinar si un niño tiene epilepsia.

Si a su hijo se le diagnostica epilepsia

Si a su hijo se le diagnostica epilepsia, es importante seguir trabajando con su médico para clasificar el tipo de convulsiones y epilepsia que tiene. Eso ayudará a orientar las opciones de tratamiento. Dado que las convulsiones no suelen ocurrir en el consultorio del médico, asegúrese de observar y monitorear cualquier comportamiento inusual e informarlo al médico de su hijo. ¡Los videos caseros pueden ser muy útiles!

Estos recursos de la Epilepsy Foundation pueden ayudar a llevar registros (en inglés):

¿Cómo se trata la epilepsia?

El tratamiento para la epilepsia generalmente comienza con medicamentos. Sin embargo, es importante recordar que la epilepsia es una afección compleja y que cada niño es diferente. No todos los niños responden al tratamiento de la misma manera, por lo que no existe un "tratamiento correcto".

Fármacos para la prevención de convulsiones

Hay muchos medicamentos para la prevención de convulsiones, llamados fármacos anticonvulsivos, y se están desarrollando otros nuevos. Sin embargo, a veces lleva un tiempo encontrar el que mejor funciona para cada niño.

Estos medicamentos no cambian la causa subyacente de las convulsiones de su hijo. Solo tratan los síntomas de la epilepsia reduciendo la frecuencia de las convulsiones. El medicamento no funcionará correctamente hasta que alcance un cierto nivel en el cuerpo, y ese nivel debe mantenerse tomando el medicamento con regularidad. Por esta razón, es especialmente importante seguir las instrucciones específicas del médico con respecto a los medicamentos.

Los medicamentos anticonvulsivos pueden tener efectos secundarios, aunque la mayoría se toleran bien sin ningún efecto secundario. La somnolencia es un efecto secundario muy común, pero muchas veces puede mejorar a medida que el cuerpo del niño se acostumbra al medicamento.

Otros efectos secundarios más graves pueden incluir cambios en la médula ósea o en la función hepática, o sarpullidos graves. Es importante hablar con el médico de su hijo sobre los posibles efectos secundarios antes de comenzar con un nuevo medicamento anticonvulsivo. Y si su hijo experimenta efectos secundarios mientras toma un medicamento, es importante que se lo informe a su médico para que puedan decidir juntos si el medicamento es adecuado para su hijo.

Si el medicamento no funciona, otras opciones incluyen:

  • Cirugía cerebral

  • Dispositivos médicos para prevenir y controlar las convulsiones (por ejemplo, un estimulador del nervio vago (VNS, por sus siglas en inglés), un neuroestimulador sensible (RNS, por sus siglas en inglés) o un estimulador cerebral profundo (DBS, por sus siglas en inglés)

  • Terapias alimentarias (p. ej., dieta cetogénica, dieta de Atkins modificada, tratamiento de índice glucémico bajo -en inglés-)

¿Durante cuánto tiempo debe tomar un niño los medicamentos para la epilepsia?

Si, mientras toma medicamentos, su hijo no tiene convulsiones durante algunos años, es posible que deje de tomarlos. Esto es diferente para cada niño. Su hijo nunca debe dejar de tomar los medicamentos a menos que su médico lo recomiende y lo supervise atentamente.

Toma de decisiones compartida para niños con epilepsia

Es mejor trabajar junto con el médico de su hijo para tomar decisiones y elegir pruebas y tratamientos, teniendo en cuenta los posibles riesgos y beneficios de cada opción, así como también las preferencias y los valores de su familia. La toma de decisiones compartida es particularmente importante en la epilepsia. Esto se debe a que muchas veces no existe un tratamiento adecuado y los posibles riesgos y beneficios de cada opción pueden afectar a cada niño de manera diferente.

Asegúrese de hacer preguntas sobre las diferentes pruebas o tratamientos y comparta cualquier preocupación o circunstancia especial que pueda tener. Algunos ejemplos de toma de decisiones compartida para el tratamiento de la epilepsia son los siguientes:

  • Elegir un medicamento en base al cronograma de dosificación (tomar un medicamento diariamente frente a dos veces al día), las fórmulas disponibles (comprimidos, cápsulas o líquidos) o la necesidad de un control de laboratorio.

  • Decidir si se repiten o no los estudios de imagenología en función de si es necesario sedar al niño, o cuándo programar pruebas adicionales según el horario escolar del niño

Riesgos de tener otros problemas médicos

La epilepsia puede aumentar la probabilidad de que un niño tenga un trastorno del aprendizaje o del estado de ánimo. Los dolores de cabeza y otras afecciones físicas también son comunes. Es importante que los padres conozcan las posibles afecciones relacionadas, también llamadas "comorbilidades", y hablen con el médico de su hijo sobre cualquier preocupación.

Información adicional:

Acerca de las autoras

Marissa Di Giovine, MD, FAAP, es neuróloga pediátrica con una subespecialización en epilepsia. Actualmente ocupa el puesto de profesora adjunta de neurología clínica en la Facultad de Medicina Perelman de la University of Pennsylvania y es miembro activo del Programa Regional de Epilepsia Pediátrica en el Children's Hospital of Philadelphia. Es miembro del Comité Asesor del National Coordinating Center for Epilepsy (Centro de Coordinación Nacional para la Epilepsia), miembro del Departamento de Neurología de la American Academy of Pediatrics y miembro fundador del Comité de Tutorías de la American Academy of Pediatrics.

Eva Catenaccio, MD, es becaria de epilepsia pediátrica en el Children's Hospital of Philadelphia.

Última actualización
1/4/2022
Fuente
American Academy of Pediatrics National Coordinating Center for Epilepsy (Copyright © 2021)
La información contenida en este sitio web no debe usarse como sustituto al consejo y cuidado médico de su pediatra. Puede haber muchas variaciones en el tratamiento que su pediatra podría recomendar basado en hechos y circunstancias individuales.
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