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Nuevo informe ayuda a los pediatras a diagnosticar las causas del estancamiento del progreso escolar en los niños

Sad boy at school Sad boy at school

Con el rápido aumento de niños afectados por enfermedades complejas y crónicas que pueden modificar el aprendizaje, la American Academy of Pediatrics (AAP) señala formas en las que la salud y el bienestar pueden impactar el desempeño académico, y cómo los médicos pueden ayudar a los pacientes que tienen problemas en la escuela.

Cuando un niño se enferma, el pediatra diagnostica la enfermedad y recomienda tratamiento. Cuando es el progreso académico en la escuela lo que el niño sufre, de acuerdo con un nuevo informe de la AAP, los pediatras también pueden desempeñar un papel determinante en diagnosticar la causa y ayudar al niño a que tenga éxito.

El informe clínico de la AAP titulado, "Niños en edad escolar que no están progresando en lo académico: consideraciones para los pediatras " (en inglés), que será publicado en el número de octubre de 2019 de Pediatrics, ofrece a los pediatras más herramientas para ayudar a los niños con problemas psicológicos y de aprendizaje o con enfermedades médicas complejas que pueden descarrilar el progreso escolar esperado. También señala formas para realizar evaluaciones, tratamientos, referidos y estrategias para colaborar con las familias, escuelas y otros proveedores de salud en favor del niño.

"He visto como los niños se sienten de mal y desesperanzados cuando están decayendo en la escuela", dijo Arthur Lavin, MD, FAAP, un coautor del informe clínico y presidente del Comité sobre Aspectos Psicosociales del Niño y Salud de la Familia de la AAP. "Nuestra meta es utilizar los recursos que tenemos como pediatras para ayudar a identificar la razón por la cual el niño está teniendo problemas y ofrecer opciones realistas que lo ayude a mejorar en su educación. 

La AAP resume una variedad de problemas de salud y factores complejos relacionados que pueden contribuir a una "disfunción académica". Estas pueden abarcar disfunciones cognitivas, problemas emocionales y trastornos, el trastorno del espectro autista, adversidad o trauma, estrés con relaciones importantes dentro y fuera del hogar, déficit de atención y enfermedades físicas.

"Cada niño es un individuo complejo y las fallas en el progreso académico son por lo general un síntoma de problemas complejos que deben ser abordados con cuidadosa reflexión", dijo la neuropsicóloga infantil, Celiana Rey-Casserly, Ph.D. y coautora del informe. "Podrían mostrarse como problemas neurológicos, emocionales o problemas de comportamiento, o una combinación diferente de estos".

Los pediatras ya trabajan con las familias para ayudar a los niños a lograr su potencial académico de muchas formas, ya que ellos supervisan la salud y el desarrollo del niño. También pueden hacer evaluaciones para detectar exposiciones a toxinas del medio ambiente, tales como el plomo y asesorar a las familias sobre medidas de seguridad como el uso de cascos para montar bicicleta para prevenir lesiones traumáticas de la cabeza.

Cuando se presentan problemas académicos, algunas veces se pueden abordar con un examen cuidadoso del historial médico y con intervenciones durante una visita clínica. Por ejemplo, enfermedades crónicas mal diagnosticadas o controladas, tales como el asma y la diabetes están ligadas a desempeños académicos bajos. También pueden afectar la calidad del sueño lo que causa problemas adicionales.

"Elaborar un plan de acción para controlar los síntomas del niño puede ayudarle a desempeñarse mejor en la escuela", dijo Laura McGuinn, MD, FAAP, coautora del informe y ex-miembro del Comité de Aspectos Psicosociales del Niño y Salud de la Familia de la AAP. "Otras veces," mencionó, "referidos para una evaluación psicológica y educativa para detectar problemas tales como trastornos del desarrollo neurológico y trastornos del lenguaje, discapacidades intelectuales y del aprendizaje, o problemas de salud emocional pueden ayudar con el diagnóstico y elaborar estrategias que ayuden al niño".

Con la información de evaluaciones a fondo, los pediatras pueden trabajar con las familias, la escuela y otros profesionales, tales como psicólogos infantiles, neuropsicólogos, patólogos del habla y el lenguaje, terapistas ocupacionales y fisioterapeutas, pediatras del desarrollo conductual, neurólogos y psiquiatras infantiles, para identificar la trayectoria a seguir en el futuro. Los pediatras también pueden ayudar a las familias a solicitar y pedir recomendaciones por los mejores programas educativos individualizados o por los denominados planes 504 para niños (Estados Unidos), garantizando acceso a los recursos que necesitan.

"Podría parecer una opción fácil dejar que el niño repita el grado para ayudarlo a que se "ponga al día" académicamente, pero esto puede dejar al niño sintiéndose desconectado de la escuela y puede causar mayores problemas que ser de ayuda a largo plazo", dijo la Dra. McGuinn. En el 2016, cerca de 1,9 por ciento de los niños estadounidenses de la escuela primaria (elemental) a la preparatoria (secundaria) se matricularon en el mismo grado del año anterior (repitieron el año), pero este porcentaje está disminuyendo.

"La evidencia demuestra que los niños tienen mejores resultados cuando reciben apoyo para continuar al siguiente grado con sus compañeros mientras que tratan de identificar las posibles causas de sus problemas académicos", dijo la Dra. McGuinn.

"Trabajando juntos con la familia, la escuela y otros proveedores de salud del hogar médico del niño" dijo la doctora, "podemos construir un plan para ayudar a los niños con problemas académicos complejos para que logren su potencial".  

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Publicado
9/23/2019 12:00 AM
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