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Problemas de salud
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Seguridad en las escuelas durante la pandemia de COVID-19

Durante la pandemia de COVID-19 descubrimos que la presencialidad en las escuelas es la mejor forma para los niños y los adolescentes aprendan. Muchos estudiantes también obtienen en la escuela los recursos vitales que necesitan para prosperar. Ahora, más estudiantes son elegibles para recibir las vacunas contra el COVID-19.

Cuando los niños estén completamente vacunados tendrán menor riesgo de enfermarse gravemente por COVID-19. Esto también implica menos tiempo fuera de la escuela, y más tiempo para deportes, amistades y actividades.

Asegurarse de que todos los niños y adultos elegibles reciban la vacuna contra el COVID-19 es una parte de lo que podemos hacer. Para ayudar a todos a mantenerse saludables, toda la comunidad escolar debe seguir usando mascarilla, practicar el distanciamiento físico, lavarse las manos y quedarse en casa cuando se esté enfermo. Estas medidas son incluso mejores cuando se combinan con una buena ventilación, detección y rastreo de contactos en una comunidad escolar.

Qué pueden hacer las escuelas para mantener a los estudiantes seguros

Para garantizar que los estudiantes y el personal puedan mantenerse saludables, además de estar físicamente juntos en la escuela, aquí hay recomendaciones clave de seguridad:

Vacunas contra el COVID-19

La American Academy of Pediatrics recomienda que todos los niños y adolescentes elegibles que tengan 5 años o más reciban la vacuna contra el COVID-19. Los adultos y los niños deben vacunarse por completo (recibir las dos dosis) lo antes posible.

Incluso si su hijo ha estado enfermo de COVID-19 y se ha recuperado, debe recibir la vacuna. Todas las personas elegibles deben recibir la vacuna a menos que tengan contraindicaciones.

Mascarillas faciales

Las mascarillas faciales son una herramienta simple y probada para ayudar a detener la propagación del virus. En particular, a los estudiantes que no pueden recibir la vacuna o a aquellos que podrían tener una condición que los pone en mayor riesgo de enfermarse incluso si han sido vacunados.

Las personas vacunadas completamente aún pueden infectarse con COVID-19 y transmitir el virus a otras personas. Esa es una de las razones por las que todas las personas mayores de 2 años deben seguir utilizando una mascarilla que cubra la nariz y la boca. Las variantes delta y delta más del COVID-19 que circulan ahora son más contagiosas y pueden causar una enfermedad más grave. Las personas que han recibido la vacuna contra el COVID-19 tienen menos probabilidades de enfermarse gravemente o morir a causa de las variantes. Como beneficio adicional, las mascarillas pueden ayudar a detener la propagación de otras infecciones como el resfriado común o la gripe.

La mascarilla debe ajustarse bien y usarse correctamente y consistentemente. Incluso la mayoría de los niños con afecciones médicas pueden usar mascarillas faciales de manera segura y eficaz con la práctica, el apoyo y el ejemplo de los adultos. Hable con su pediatra si cree que su hijo tiene una afección médica o del desarrollo que limitaría el uso de la mascarilla.

Distanciamiento físico

Los estudiantes deben permanecer al menos a 3 pies (1 metro) de distancia dentro de las aulas cuando sea posible. En general, los CDC recomiendan que las personas que no estén completamente vacunadas mantengan una distancia física de al menos 6 pies (2 metros) de otras personas que no sean de su entorno u hogar. Sin embargo, varios estudios del año escolar 2020-2021 muestran niveles bajos de transmisión de COVID-19 entre estudiantes en escuelas que tenían menos de 6 pies de distancia física cuando la escuela utilizó otras estrategias de prevención, como el uso de mascarillas.

Cuando sea posible, las escuelas deben usar espacios al aire libre y espacios no utilizados para la instrucción y las comidas para ayudar con el distanciamiento. Las actividades como cantar, tocar instrumentos y hacer ejercicio, por ejemplo, son más seguras al aire libre y dispersas.

Testeos

Las pruebas de detección identifican a las personas infectadas. Se pueden utilizar para identificar a las personas con o sin síntomas y a las personas que pueden ser contagiosas antes de que presenten síntomas. Esto puede ayudar a retrasar la propagación del virus a otras personas. Las pruebas de detección se pueden ofrecer a los estudiantes que no han sido completamente vacunados y pueden ser más valiosas cuando hay niveles más altos de casos de COVID-19 en la comunidad. Las pruebas de detección también pueden ofrecer protección adicional para las escuelas que no pueden proporcionar una distancia física óptima entre los estudiantes. Las pruebas de detección también deben ofrecerse a todos los maestros y personal que no hayan sido completamente vacunados. Para ser eficaz, el programa de detección debe realizar pruebas al menos una vez por semana e informar los resultados rápidamente (en un plazo de 24 horas).

Se recomiendan las pruebas de diagnóstico cuando alguien tiene síntomas de COVID-19 o una exposición reciente conocida o sospechada al virus.

Exposición

Los niños parecen menos propensos que los adultos a tener síntomas y enfermedades graves por COVID-19. Incluso con el distanciamiento físico, el enmascaramiento y la vacunación, las escuelas deben planificar qué hacer en caso de exposición, especialmente con nuevas variantes de virus en circulación.

Si un estudiante o miembro del personal tiene contacto estrecho con alguien que se sabe que está infectado con SARS-CoV-2, debe ponerse en cuarentena según lo recomendado por los funcionarios de salud pública locales, a menos que haya recibido todas las dosis de la vacuna. Las personas totalmente vacunadas que tienen una exposición conocida a alguien con COVID-19 sospechado o confirmado deben hacerse la prueba de 5 a 7 días después de la exposición, tengan síntomas o no.

Otras consideraciones

Además de los planes de seguridad, existen otros factores que las comunidades escolares deben abordar:

Estudiantes con mayor riesgo

Algunos estudiantes con afecciones médicas crónicas y de alto riesgo pueden necesitar adaptaciones adicionales para mantenerse a salvo. Hable con su pediatra y el personal de la escuela (incluidos los enfermeros escolares) para explorar las opciones para el regreso a la escuela, ya sea de manera presencial, combinada o remota.

Estudiantes con discapacidades

Los planes de reapertura de las escuelas pueden tener un mayor impacto en los estudiantes con discapacidades. La transición de regreso al aprendizaje presencial puede ser difícil después de haber perdido tanto tiempo de instrucción. O quizás hayan tenido menos acceso a los servicios escolares, como la terapia ocupacional, la fisioterapia y la terapia del habla y el lenguaje, o el asesoramiento de apoyo para la salud mental. Las escuelas deben revisar las necesidades de cada niño con un programa de educación individualizada (IEP) antes de que vuelvan a la escuela y proporcionar los servicios necesarios, aunque sea de manera virtual.

Vacunas, exámenes físicos

Es especialmente importante que los estudiantes estén al día con sus vacunas, incluida la vacuna contra la gripe, durante la pandemia. Las vacunas de rutina para niños y adolescentes se pueden administrar junto con las vacunas contra el COVID-19 o en los días antes y después. Ponerse al día evitará brotes de otras enfermedades que amenazan con mantener a sus hijos en casa más tiempo.

Salud conductual/apoyo emocional

Más de 140,000 niños han experimentado la muerte de un cuidador primario o secundario durante la pandemia de COVID-19, y los niños de color se vieron afectados de manera desproporcionada.

La escuela de su hijo debe estar preparada para apoyar una amplia gama de necesidades de salud mental durante la pandemia. Esto incluye reconocer signos de ansiedad o angustia. Los estudiantes pueden estar haciendo el duelo por la pérdida de sus seres queridos a causa del COVID-19, por ejemplo, o sintiendo el estrés de la pérdida de ingresos familiares. Las escuelas también pueden ayudar a los estudiantes con pensamientos o conductas suicidas a obtener el apoyo necesario.

También se debe reconocer el impacto personal de la pandemia en los maestros y el personal escolar.

Actividades organizadas

Los eventos deportivos, las prácticas y otras actividades extracurriculares pueden estar limitados en muchas áreas. En las escuelas que sí ofrezcan deportes y otras actividades físicas, se deben tener en cuenta medidas especiales de seguridad.

Evaluaciones de detección

Las evaluaciones de visión y audición deben continuar en las escuelas, cuando sea posible. Estos servicios ayudan a identificar a los niños que necesitan tratamiento lo antes posible y evitan la interferencia con el aprendizaje.

Alimentación

Muchos estudiantes reciben comidas saludables a través de los programas de comidas escolares. A medida que la pandemia continúa, las escuelas ahora pueden proporcionar comidas gratuitas a todos los niños (en inglés) hasta junio de 2022. Comuníquese con su distrito escolar para obtener más información. Recuerde que las escuelas deben proporcionar programas de comidas incluso si la escuela está cerrada o el estudiante está enfermo y no asiste a la escuela.

¿Por qué la escuela presencial es mejor (cuando es segura)?

Los beneficios de la escuela presencial son mucho mayores que los riesgos en casi todos los sentidos. Las escuelas son lugares seguros, estimulantes y enriquecedores para estar mientras los padres o tutores trabajan.

Los niños y adolescentes reciben algo más que estudios académicos. También aprenden habilidades sociales y emocionales, hacen ejercicio y tienen acceso a servicios de salud mental y otros servicios de apoyo. Para muchas familias, las escuelas son el lugar donde los niños obtienen comidas saludables, acceso a Internet y otros servicios vitales.

Los cierres de escuelas fueron especialmente difíciles para los niños con discapacidades, los niños que viven en la pobreza y los niños negros, hispanos/latinos e indígenas estadounidenses/nativos de Alaska.

Recuerde

Las familias, las escuelas y las comunidades pueden trabajar juntas para ayudar a garantizar que los estudiantes puedan permanecer juntos físicamente de manera segura en la escuela, donde deben estar. Esto incluye asegurarse de que todas las personas elegibles reciban la vacuna contra el COVID-19, la vacuna contra la influenza y otras vacunas de rutina para niños y adolescentes. Significa usar una mascarilla, quedarse en casa cuando estamos enfermos y hacer lo que podamos para mantener a los demás a nuestro alrededor a salvo. Cuando todos hacen su parte, toda la comunidad gana.

Información adicional:

Última actualización
11/5/2021
Fuente
American Academy of Pediatrics (Copyright © 2021)
La información contenida en este sitio web no debe usarse como sustituto al consejo y cuidado médico de su pediatra. Puede haber muchas variaciones en el tratamiento que su pediatra podría recomendar basado en hechos y circunstancias individuales.
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