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Vida familiar
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Consejos para ayudar a los niños y adolescentes antes y después de las visitas

Los niños y adolescentes que están en hogares de acogida tienen visitas pactadas regularmente por orden judicial con sus padres biológicos, hermanos u otros familiares, siempre que tales visitas se consideren seguras para el niño. Se debe tener en cuenta tanto la seguridad física como la emocional. Las visitas deben realizarse con la suficiente frecuencia, duración y calidad para que los padres biológicos y el niño mantengan y fortalezcan su relación.

Antes de la visita

Estos son algunos de los motivos de desorbitada preocupación antes de las visitas:

  • La visita interrumpe las rutinas diarias del niño. Algunos niños no manejan bien los cambios de la rutina.
  • El niño se siente abrumado por el deseo de ver a sus padres biológicos.
  • El niño teme que ir a una visita implique que nunca va a volver a su hogar de acogida o de parentesco.
  • El niño revive el trauma durante la visita (esto puede ser muy sutil, por lo que la persona que supervisa la visita debe estar muy atenta).
  • El niño revive el trauma de la separación, pero esta vez tiene miedo de la separación de sus padres de acogida o parentesco o de sus padres biológicos.
  • El niño percibe la angustia de los padres de acogida o parentesco o de los padres biológicos.
  • Los padres de acogida o parentesco desautorizan a los padres biológicos delante del niño, lo que provoca confusión y angustia.
  • El niño tiene miedo de la persona desconocida que proporciona el transporte.

Los padres de acogida o parentesco pueden ayudar a preparar a los niños y adolescentes para las visitas de la siguiente manera:

  • Insistir en que las visitas se programen fuera de las actividades normales del niño (es decir, de ser posible, nunca durante el horario escolar, tarde por la noche, durante las actividades extracurriculares, durante la siesta).
  • Sugerir que el niño sea recogido en el hogar de acogida y llevado de regreso allí (y no en la guardería o la escuela) si es posible.
  • Ayudar al niño a decidir qué objeto transicional llevará (por ejemplo, un animal de peluche, una manta) y qué ropa se pondrá.
  • Enviar un refrigerio saludable con el niño.
  • Ayudar al niño a hacer un dibujo u otra cosa para regalarles a los padres biológicos durante la visita.
  • Recordarle al niño que usted estará allí para recibirlo cuando regrese de la visita.
  • Llevar al niño a la visita, cuando sea posible.

Después de la visita

Estos son algunos de los motivos de desorbitada preocupación de las visitas:

  • Las visitas son caóticas, con muchos hermanos presentes, y el niño no recibe la atención suficiente de los padres.
  • El niño tiene problemas para manejar las transiciones.
  • Los padres biológicos muestran conductas de rechazo o demuestran falta de calidez hacia el niño.
  • Los padres no prestan la suficiente atención debido a su propia salud mental u otros problemas.
  • El niño revive el trauma durante la visita (esto puede ser muy sutil, por lo que la persona que supervisa la visita debe estar muy atenta).
  • El niño revive el trauma de la separación y tiene miedo de no volver a ver a sus padres biológicos.
  • El niño percibe la angustia de los padres biológicos.
  • Los padres biológicos desautorizan a los padres de acogida o parentesco delante del niño, lo que provoca confusión y angustia.
  • El niño tiene miedo de la persona desconocida que proporciona el transporte.

Los padres de acogida o parentesco pueden ayudar a los niños y adolescentes al regresar de las visitas de la siguiente manera:

  • Recoger al niño de las visitas o estar allí para recibirlos de nuevo en su casa.
  • Interaccionar con tranquilidad con los padres biológicos delante del niño.
  • Darle la bienvenida ("Estoy tan feliz de verte".).
  • Planificar el momento del regreso y tener un ritual para el regreso (por ejemplo, colgar el abrigo, desempacar la mochila, tomar un refrigerio, jugar un juego tranquilo, leer un libro).
  • Señalar la próxima fecha de visita en el calendario junto con el niño.

La mayoría de los niños son transportados a las visitas y desde las visitas por un chofer contratado y no por los padres de acogida o parentesco o por asistentes sociales. Esto provoca un punto inicial de preocupación para el niño. Siempre que sea posible, los niños y adolescentes deben ser transportados por una persona que se preocupe por ellos y que pueda ser una fuente de consuelo durante la transición hacia y desde las visitas (lo ideal sería que fuera alguno de los padres de acogida o parentesco). Como alternativa, el asistente social que el niño conoce puede proporcionar el transporte.


Última actualización
5/2/2017
Fuente
Tips for Helping Children and Teens Before and After Visitation: For Parents (Foster & Birth) and Kin (Copyright © 2012 American Academy of Pediatrics)
La información contenida en este sitio web no debe usarse como sustituto al consejo y cuidado médico de su pediatra. Puede haber muchas variaciones en el tratamiento que su pediatra podría recomendar basado en hechos y circunstancias individuales.
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