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Edades y Etapas
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Enfermedades graves y lactancia materna

​Para algunas madres primerizas, las preocupaciones respecto a la lactancia no tienen tanto que ver con el estado de salud de sus bebés sino con el propio. Como algunas enfermedades infecciosas pueden pasar al bebé a través de la leche materna, sin dudas usted querrá hablar con su médico y con el pediatra de su bebé sobre sus antecedentes médicos.

VIH​

La American Academy of Pediatrics y los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés) recomiendan a las madres estadounidenses infectadas con VIH que no amamanten, ya que el virus podría pasar al bebé a través de la leche materna. No obstante, pueden alimentar a sus bebés con leche materna pasteurizada de una donante, si estuviera disponible.

Hepatiti​s B

Se ha detectado el virus de la hepatitis B en la leche materna pero no se ha demostrado que la lactancia aumente el riesgo de infección del bebé. Si usted tiene una infección por hepatitis B, no es necesario que retrase el comienzo de la lactancia hasta que su bebé reciba la vacuna contra la hepatitis B.

Si usted está infectada con hepatitis B, su bebé deberá recibir la vacuna contra la hepatitis B, junto con inmunoglobulina antihepatitis B (HBIg), lo antes posible después de nacer. La administración de estas dos inyecciones poco después del parto es sumamente eficaz para prevenir el contagio de la hepatitis B de la madre al bebé. De hecho, la vacuna contra la hepatitis B está recomendada para todos los bebés, ya sea que la madre esté infectada o no con el virus.

Hepatitis C​

Las madres que tienen hepatitis C pueden amamantar con seguridad. Si bien un bebé podría infectarse con el virus de la hepatitis C durante el embarazo o el parto, los bebés lactantes no tienen índices más altos de hepatitis C que los bebés alimentados con fórmula. Incluso es posible que la lactancia ayude a evitar el contagio de la hepatitis C de la madre al bebé al proporcionar anticuerpos que llegan al bebé a través de la leche materna. No obstante, si está infectada con hepatitis C y tiene los pezones agrietados, o le sangran, se aconseja suspender la lactancia (y desechar la leche que se extraiga) hasta que los pezones sanen.

Tuberc​ulosis

Si tiene tuberculosis (TB) podrá amamantar si está tomando medicamentos actualmente. Las madres con TB no tratada en el momento del parto no deben amamantar ni tener contacto directo con su recién nacido hasta que hayan empezado el tratamiento farmacológico adecuado y dejen de contagiar.

En la mayoría de los casos se puede amamantar en forma segura después de haber tomado antibióticos durante unas dos semanas y de que su médico le haya dicho que ya no contagia. Debe empezar a extraerse leche poco después del parto; su pareja, una enfermera u otro cuidador podrán alimentar a su bebé con esa leche extraída hasta que usted pueda amamantar directamente. Si tiene una prueba cutánea de tuberculosis (TB) positiva, pero una radiografía de tórax normal, hable con su médico para ver si es necesario que la trate con medicamentos pero, en este caso, podrá amamantar.

Otras infe​cciones

Es probable que su obstetra, el pediatra o el médico de la familia deban evaluar la presencia de otras infecciones pero son pocas las que impiden amamantar. Esto es así incluso cuando la infección o la inflamación afectan el seno mismo, como ocurre en casos de mastitis, una infección que se aloja en una parte del seno. Esta afección suele tratarse con antibióticos, amamantando o extrayéndose leche con una bomba con frecuencia, consumiendo abundantes líquidos y haciendo reposo.

Si no pudiera amamantar temporalmente debido a una enfermedad grave o por estar tomando determinados medicamentos, mantenga su suministro de leche extrayéndosela. Puede hacerlo a mano, con una bomba extractora manual o con una bomba eléctrica. Al usar una bomba para mantener su producción de leche puede asegurarse de mantener la relación de lactancia con su hijo después de recuperarse y por mucho tiempo más.

Cán​cer

Si le diagnosticaron cáncer de mama en el pasado y recibió tratamiento, tal vez le preocupen los efectos que la lactancia pueda tener en usted y en su bebé. Un cáncer de mama anterior no implica que no pueda amamantar a su bebé. Si le hicieron una mastectomía, puede amamantar con el seno que le queda. Si le quitaron un tumor del seno o le hicieron radioterapia, igual puede intentar amamantar con ese seno. No obstante, puede que descubra que produce menos leche. Hable siempre con su médico sobre sus opciones de lactancia.

Cirugía ma​maria

En el pasado la seguridad de la lactancia tras una cirugía de aumento del tamaño de las mamas con implantes era una preocupación. Pero no hay evidencia de que los implantes mamarios de silicona causen algún daño al bebé, y los implantes nuevos de solución salina (llenos de agua salada) tampoco causan problema alguno. En la mayoría de los casos, la cirugía de aumento del tamaño de las mamas no debería interferir de manera considerable con su capacidad para amamantar, dado que los pezones no se movieron ni se cortaron conductos galactóforos.

En determinados casos de colocación de implantes para aumentar el tamaño de las mamas, las mujeres tienen tejido mamario subdesarrollado, motivo por el cual se sometieron al procedimiento. En estos casos, la ausencia relativa de tejido glandular de la mama podría interferir con la producción de leche suficiente. Ante cualquier cirugía mamaria previa será necesario controlar atentamente al bebé para asegurarse de que esté recibiendo leche suficiente.

La cirugía de reducción mamaria (que reduce el tamaño de las mamas) tiene más probabilidades de interferir con la lactancia. Esto ocurre en particular si se reubicaron los pezones durante la cirugía, resultando en un corte total de los conductos galactóforos o de los nervios. Sin embargo, algunas mujeres sometidas a este tipo de cirugía mamaria también pueden amamantar.

En los procedimientos quirúrgicos más recientes, los cirujanos tienen en cuenta el deseo de la mujer de amamantar en un futuro, por lo que es más probable que puedan hacerlo, al menos parcialmente, de manera exitosa. No obstante, toda mujer que se haya sometido a una cirugía de reducción mamaria debe asegurarse de que el proveedor de atención médica del bebé controle atentamente el aumento de peso y la alimentación de su bebé en los días y las semanas posteriores al nacimiento.

Si alguna vez se sometió a un procedimiento quirúrgico mamario, aunque sea una biopsia, asegúrese de que el médico de su bebé lo sepa. En cualquier caso, empiece a amamantar y asegúrese de que su pediatra o el médico de familia controle atentamente a su bebé para cerciorarse de que esté recibiendo suficiente leche materna.​

Última actualización
12/14/2021
Fuente
New Mother's Guide to Breastfeeding, 3rd Edition (Copyright © 2017 American Academy of Pediatrics)
La información contenida en este sitio web no debe usarse como sustituto al consejo y cuidado médico de su pediatra. Puede haber muchas variaciones en el tratamiento que su pediatra podría recomendar basado en hechos y circunstancias individuales.
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