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Vida familiar
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El primer teléfono móvil de su hijo: ¿está listo?

Por Jenny Radesky, MD, FAAP

Decidir cuándo darle a su hijo su primer teléfono puede ser un motivo de ansiedad. Los teléfonos inteligentes, en particular, ofrecen un portal al internet, las aplicaciones y las redes sociales. Puede sentir que su hijo no está listo para tener tanto acceso al mundo digital. Sin embargo, puede querer conseguirle un teléfono a su hijo para cosas básicas: que tenga una forma de comunicarse con usted cuando esté yendo o volviendo de la escuela, actividades extracurriculares u otras casas.

¿Más conectado pero más distraído?

Durante la pandemia de COVID-19, muchas familias vieron los aspectos positivos de dejar que sus hijos usaran dispositivos conectados a internet. Para muchos niños, ha implicado que fueran capaces de hablar y jugar con amigos virtualmente durante el cierre de las escuelas y el aislamiento en casa. Pero la pandemia también expuso las desventajas de pasar más tiempo en línea. Muchos niños se han encontrado con videos inapropiados para su edad, por ejemplo, o tuvieron encuentros extraños con personas en línea. Otros son incapaces de dejar el dispositivo cuando es hora de hacer otra cosa.

¿En qué se diferencian los celulares de otros dispositivos?

Todo esto plantea la siguiente cuestión: la mayoría de los niños tienen acceso a tabletas y computadoras, entonces, ¿en qué se diferencian los teléfonos? Bueno, una razón importante es que los teléfonos móviles son justamente eso: móviles. Los niños pueden llevarlos a todos lados. Es más probable que estén justo al lado de su hijo, en su mesa de noche, en la mesa a la hora de comer, en el auto durante los viajes o en muchos otros espacios en los cuales los otros dispositivos habitualmente no están. Por esta razón, pueden interrumpir o desplazar otras actividades importantes: la conversación cara a cara, la tarea, los deportes o el sueño, por mencionar solo algunas.

Estas son algunas cosas que debería preguntar y considerar mientras usted y su hijo hablan sobre adquirir su primer teléfono:

  1. ¿Su hijo ha pensado en detalle cómo querría usar el teléfono? Es natural que los niños y los adolescentes quieran un teléfono porque "todos tienen uno". Sin embargo, es posible que no estén listos para los problemas que puede traer tener un teléfono. De hecho, algunos adolescentes han dicho que se arrepienten de haber recibido un teléfono inteligente tan pronto. No se dieron cuenta de que tendrían tantas distracciones nuevas ni drama social en sus vidas.

Hable con su hijo sobre otras opciones, como conseguir un teléfono plegable o un reloj que permita la comunicación sin toda la carga digital. Estas opciones pueden ser más adecuadas para los niños de menor edad.

  1. ¿Cuáles son las fortalezas y los desafíos únicos de su hijo que pueden hacer que sea más difícil que tenga un teléfono? ¿Su hijo tiene un sentido de la responsabilidad y control de impulsos fuertes o suele actuar sin pensar? ¿Necesita ayuda para tomar buenas decisiones o confía en su juicio? Es muy importante considerar esto cuando tienen acceso a enviar mensajes y a las redes sociales y pueden decir o publicar cosas de las que se arrepientan.

  2. ¿Cómo puede saber si su hijo está siendo un usuario responsable del teléfono? Hable con su hijo y decida algunas normas que probarían que están usando la nueva tecnología de forma segura y amable. Puede hacerse una idea sobre esto basándose en la experiencia de su hijo durante el aprendizaje virtual para que le ayude a guiar la conversación. (¿Su hijo se distraía mucho con videojuegos o sitios web durante las clases en Zoom? ¿Podía resistirse a esa tentación?)

  3. ¿Cuáles son las otras formas en las que pueden contactarse con amigos? La conexión social es el factor principal para tener un teléfono en la adolescencia y la preadolescencia. La conexión social es fundamental mientras su hijo desarrolla un sentido de identidad y de comunidad. Sin embargo, si cree que su hijo no está listo para tener un teléfono inteligente, hay otras formas de ayudarlo a conectar con amigos.

Además de garantizar que tengan oportunidades sociales en persona, como clubs o deportes, puede habilitar el chat de video o los mensajes de texto en un iPad o una tableta, por ejemplo. O puede permitir los videojuegos con los amigos en un servidor compartido.

  1. ¿Tiene una forma habitual de hablar con él sobre cómo va todo (incluida su vida digital)? Cuando los niños reciben un teléfono inteligente, tienen un acceso más fácil al mundo de información en internet, en las aplicaciones y las redes sociales. Sin embargo, debido a que el mundo digital no está siempre diseñado con usuarios jóvenes en mente, el niño o adolescente necesita que usted actúe como un mentor. Desde este rol puede ayudarlo a tener experiencias positivas en línea y a analizar las experiencias negativas.

Si no hay un momento habitual en el que pueda hablar con su hijo, como durante los viajes en auto o las comidas, intente crear una rutina nueva. Puede reservar una noche por semana en la que cocinan algo juntos, por ejemplo, o reservar tiempo para ejercicio compartido.

También es importante que se mantenga informado sobre lo que sucede con los medios digitales. Pida a su hijo que le muestre qué juegos o aplicaciones le gustan o lea sobre ellos (en inglés) cuando tenga tiempo.

Continúe la conversación

Si usted y su hijo deciden que no está listo para tener un teléfono, eso también está bien. Puede ser una conversación activa sobre la relación de su hijo con la tecnología, qué tipo de productos que no sean teléfonos inteligentes hay disponibles para cubrir sus necesidades sociales y otras consideraciones.

Si decide conseguirle a su hijo un teléfono, esfuércese por saber qué tipos de controles, filtros, temporizadores y otras funciones de bienestar digital están disponibles en el dispositivo. Configúrelas con su hijo y explíquele las razones detrás de los límites y los controles.

Trate el conseguir un teléfono como un experimento. Mientras su hijo muestre más responsabilidad, podría ganar más independencia y menos controles. Mantenga una mentalidad de mentor: revisen las aplicaciones o plataformas nuevas juntos, comparen sus observaciones y decidan juntos qué funciona y qué no.

Finalmente, cree un plan familiar de uso de pantallas y modele hábitos saludables para el uso del teléfono móvil. ¡Recuerde que los niños aprenden tanto observándonos como lo hacen con nuestras reprimendas bien intencionadas! Si mira su teléfono mientras conduce o durante las comidas, es probable que ellos hagan lo mismo. Si puede intentar equilibrar su uso de pantallas con actividades sin pantalla, les resultará más fácil hacer lo mismo.

Más información

Acerca de la Dra. Radesky

Jenny Radesky, MD, FAAP, es profesora adjunta de Pediatría Conductual y del Desarrollo en la University of Michigan Medical School. Dentro de la American Academy of Pediatrics (AAP), la Dra. Radesky es miembro del Consejo de Comunicaciones y Medios y fue la autora principal de la declaración de políticas de la AAP titulada "Los medios digitales y la mente de los jóvenes". A nivel clínico, su trabajo se concentra en los problemas conductuales y de desarrollo en poblaciones de bajos ingresos y recursos insuficientes, defensoría familiar, dificultades de relacionamiento entre padres e hijos y trastornos del espectro autista. Siga a la Dra. Radesky en Twitter: @jennyradesky.

Última actualización
3/16/2022
Fuente
American Academy of Pediatrics Council on Communications and Media (Copyright © 2022)
La información contenida en este sitio web no debe usarse como sustituto al consejo y cuidado médico de su pediatra. Puede haber muchas variaciones en el tratamiento que su pediatra podría recomendar basado en hechos y circunstancias individuales.
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