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Edades y Etapas
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La transición de la escuela secundaria a la universidad

Académicamente, el cambio de la escuela secundaria a la universidad no es tan grande como posiblemente lo hayan sido las transiciones anteriores. A menos que un estudiante asuma una carga de clases inusualmente pesada, las exigencias no son tan diferentes a las que tenía antes.

Lo que es diferente y lo que puede ocasionar problemas a los estudiantes del primer año es la atmósfera en que se lleva a cabo la adquisición de conocimientos y el estudio. La universidad les permite a los jóvenes un nivel de autonomía que nunca antes habían experimentado. Y si están asistiendo a una universidad lejos de casa, no tienen a mamá ni a papá parados como centinelas afuera de la puerta de su dormitorio para ordenarles que regresen al estudio para el examen de mitad del ciclo que tendrán mañana. La mayoría de los estudiantes son autodisciplinados y pueden hacer ajustes sin demasiada dificultad, pero otros se ven atrapados por la vida social de la universidad.

“Lo vemos acá en la Universidad de Carolina del Norte” (UNC), dice el Dr. William Lord Coleman, profesor asociado de Pediatría de la Facultad de Medicina de la UNC en Chapel Hill. “Los muchachos van cuesta abajo o abandonan los estudios porque no pueden organizarse lo suficiente para no asistir a la fiesta del domingo por la tarde donde ofrecen cerveza, en lugar de ir a la biblioteca, como se supone que deberían hacerlo”.

Las universidades reconocen los peligros potenciales a los que se enfrentan lo jóvenes que viven su independencia por primera vez y usualmente insisten en que los alumnos de primer año pasen su primer año o dos viviendo en las residencias estudiantiles. Un estudio de 1998 de la Escuela de Salud Pública de Harvard mostró un panorama perturbador de abuso de alcohol entre los estudiantes universitarios en los EE. UU. Se determinó que el 42 % participaban en consumo de alcohol compulsivo, lo que se define como consumir cinco bebidas en una sola ocasión para los hombres y cuatro bebidas para las mujeres.

Hasta entonces, el índice más alto de exceso de bebidas quedó entre los miembros de fraternidades y hermandades: un impactante 84 %. El segundo índice más alto, 54 %, fue para los atletas universitarios. En tercer lugar, los estudiantes que vivían en dormitorios mixtos: 52 %. Como aspecto interesante, el índice de ebriedad entre los estudiantes que vivían en alojamientos fuera de la sede universitaria o en dormitorios sólo para hombres o sólo para mujeres resultó ser más bajo que el promedio general: 40 % y 38% respectivamente.

Es posible que quiera proteger a un hijo que se deja influenciar fácilmente de asistir a universidades con reputaciones de tener muchas fiestas. Aunque no lo crea, todos los años la publicación Princeton Review clasifica a las diez universidades más "parranderas" de los Estados Unidos con base en encuestas distribuidas a cientos de miles de estudiantes.

Cómo vigilar a los estudiantes universitarios a larga distancia

A falta de poder instalarse secretamente en una habitación adyacente al dormitorio universitario, ¿qué pueden hacer los padres para vigilar a un hijo o una hija que vive fuera del hogar? El Dr. Coleman recomienda “la sabiduría de los viejos tiempos: llamar con regularidad, fomentar visitas a casa siempre que sea posible y visitar a su jovencito con más frecuencia, no sólo para el Día de los Padres de Familia. También, si puede, trate de conocer a los padres del compañero de habitación de su hijo o de los compañeros de su apartamento. De ser necesario, pueden tratar de hacer algunas conexiones indirectamente.

Si sospecha que su hijo está teniendo dificultad para adaptarse a la universidad (la nostalgia, por ejemplo, es común entre los estudiantes que viven fuera del hogar por primera vez), anímelo a que hable con un terapeuta del servicio de salud estudiantil. Si realmente le preocupa su bienestar, haga usted mismo la llamada y pídale a alguno de los profesionales de salud mental de ese servicio que visite a su hijo o que lo invite a su oficina para hablar de sus preocupaciones.

Última actualización
5/19/2017
Fuente
Caring for Your Teenager (Copyright © 2003 American Academy of Pediatrics)
La información contenida en este sitio web no debe usarse como sustituto al consejo y cuidado médico de su pediatra. Puede haber muchas variaciones en el tratamiento que su pediatra podría recomendar basado en hechos y circunstancias individuales.
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